Mientras me preparaba para trabajar en esta tarde de domingo, pensaba que era una buena ocasión para reconciliarme con mi diario, bitácora o como lo queráis llamar y dejar escritas unas lineas. Y el caso es que realmente no tengo tiempo, porque sobre mi mesa existen decenas de tareas que requerirían que les prestara mayor atención. Desde nuestra faceta meramente administrativa, y de la que ningun bicho que trabaje logra huir, y que es la necesidad de organizar su entorno (¡¡fisicamente!!) Hasta la intelectual, que nos obliga constantemente a documentarnos sobre temas que podemos quizás no necesitar de inmediato pero que preveemos a medio plazo. Luego, además, están las cuestiones propias del trabajo que nos dejamos para esos momentos de tranquilidad, lejos de las prisas y la voragine del día a día. Y el correo, tanto el personal como el profesional…

He dejado abierto mi sesión de skype con varios intentos de localizar a un compañero con el que colaboro profesionalmente. He leído los correos pendientes de los foros de Delphi en los que estoy inscrito y finalmente, me he quedado pensando que puede interesar a un programador como tú, que has parado delante de mi página, quizás accidentalmente.

Ni idea…

Internet está plagada de cientos de blogs y páginas web (tradicionales) que aportan conocimientos sobre cualquier tema que se nos ocurra. No es como antes, hace algunos años, en los que apenas se disponía de información, y las webs eran escasas. ¡Habían cuatro gatos!. Ahora ha cambiado bastante el panorama y me pregunto, me hago a mi mismo la pregunta, si realmente aporta algún valor añadido estas páginas. No es que me plantee o me cuestione la existencia de la bitácora sino que antes lo tenía mucho mas claro.

Son pensamientos de una tarde de domingo. El entorno de Delphi tarda en abrirse mas de lo acostumbrado. ¡Qué “pastoso” está hoy mi equipo! Y mi compañero no contesta en el skype… Estoy pensando que tengo pendiente de añadir algo de Velneo, y que llevo ya casi una hora y apenas he hecho nada. El tiempo se nos pasa rápido. En el correo del foro de delphi-intermedio, por ejemplo acabo de leer un enlace muy interesante, que apunta a la bitácora de un programador de Delphi. El correo lo envía Pablo Zagni y recomienda las páginas de http://delphiallimite.blogspot.com/. Y ciertamente, tras dar un vistazo rápido al contenido, me ha parecido muy interesante. Pero ahora mismo tampoco tengo tiempo para leerlo detenidamente por lo que voy a añadirlo a los enlaces del blog y ya lo leeré con tranquilidad.

Por cierto… me ha venido a la cabeza, que dejé en el escritorio otro enlace interesante recogido de otro correo. Un momento… que lo añada a esta entrada… upssss… Este enlace era para la gente que se introduce en Delphi y da sus primeros pasos, puesto que es un curso introductorio que aborda los primeros pasos en el entorno: http://iesperemaria.cult.gva.es/moodle/course/view.php?id=3. Me extrañó que se alojara el enlace dentro de la web de la Generalitat Valenciana pero en fin…

Respecto a Velneo, ¡habrá que empezar a retomarlo! Tras mi accidente postergué cualquier tema que no fuera estrictamente imprescindible para el día a día y eso afectó a todo lo relacionado con mi blog.

He leído algunos de los últimos mensajes del foro que la empresa mantiene desde su web, y nunca me deja de sorprender de forma agradable la vitalidad del mismo y la alta participación de sus integrantes. Supongo que mi paso a esta herramienta, mi deseado paso, y mi resistencia a pensar como un programador mas de Velneo, es por culpa de estar tan vinculado a Delphi, a tener algunos desarrollos activos y seguir ligado profesionalmente al entorno. Y existen dependencias afectivas que son difíciles de explicar y de compartir. Pero lo visto por mis propios ojos, y lo conocido respecto a la V7 es tan sorprendentemente agradable, tan esperanzador, que me arriesgo a seguir ahí, luchando contra mi propia resistencia a dejar lo que conozco y lo que me hace sentir seguro.

La luz que antes entraba con fuerza por el ventanal ahora es tenue. La tarde avanza y se adivina el crepúsculo. ¡Buena hora para trabajar un rato!. 🙂